Entrenar después de los 40: cómo cuidar tu cuerpo y evitar lesiones
Entrenar después de los 40 requiere un enfoque distinto, más consciente y adaptado al cuerpo, según los expertos Alejandro Celdrán, entrenador personal, y Gonzalo Ruiz Utrilla, especialista en longevidad. No se trata de dejar de entrenar, sino de hacerlo de forma eficiente y segura, teniendo en cuenta los cambios biológicos, el ritmo de recuperación más lento y la necesidad de evitar lesiones.
Empezar a entrenar a partir de los 40: tres puntos clave
Volver a lo básico: movilidad, fuerza y coordinación antes de intentar ejercicios avanzados.
Evitar los extremos: no se trata de dietas milagro ni de entrenar todos los días sin descanso.
Integrar el deporte en la rutina: sesiones de 30-50 minutos, 2-3 veces por semana, combinadas con actividad física diaria (caminar, subir escaleras, juegos con los niños).
La importancia de los hábitos complementarios
A partir de los 40, la alimentación, el descanso y la gestión del estrés son esenciales. Dormir bien es clave para recuperar músculo y regular hormonas. La nutrición debe ser completa, con los nutrientes adecuados, y no basta con “comer sano”: es necesario optimizar proteínas, micronutrientes y controlar la inflamación. El cuidado de la movilidad, el calentamiento y los estiramientos también se vuelve crítico para prevenir lesiones.
Qué ejercicios evitar
No hay ejercicios estrictamente prohibidos, pero sí prácticas que pueden ser dañinas si no se adaptan:
Series al fallo constante o cargas máximas mal ejecutadas.
HIIT diario sin recuperación.
Saltos pliométricos sin base de fuerza previa.
Ejercicios de alto impacto sobre articulaciones con molestias (rodillas, espalda).
Se recomienda centrarse en ejercicios básicos que trabajen grandes grupos musculares, combinados con abdomen y cardio moderado.
Ejemplo de rutina para principiantes
Calentamiento: Bird-dog, gato-camello, plancha.
Bloque 1: Sentadillas, plancha lateral, zancadas hacia atrás.
Bloque 2: Press de banca o mancuernas, press militar con mancuernas.
Final: Escaladores.
Conclusión
Entrenar a partir de los 40 es compatible con mantener y mejorar la forma física, siempre que se haga con cabeza y acompañado de hábitos saludables. Dormir bien, alimentarse correctamente, gestionar el estrés y respetar la recuperación son tan importantes como la propia actividad física. Con constancia y estrategia, los resultados llegarán sin importar la edad, genética o metabolismo.
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