La inteligencia artificial permite anticipar el riesgo de cáncer de mama



Una nueva tecnología analiza patrones del tejido mamario para estimar la probabilidad de desarrollar la enfermedad en los próximos cinco años y avanzar hacia una prevención más personalizada.

La inteligencia artificial continúa abriendo nuevas posibilidades en el ámbito de la medicina. Una investigación internacional en la que participan especialistas españoles ha demostrado que esta tecnología puede ayudar a calcular el riesgo de desarrollar cáncer de mama durante los próximos cinco años a partir de una única mamografía.

El estudio cuenta con la participación de profesionales de la Sociedad Española de Radiología Médica y del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, junto con el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba y otros centros de Europa y Estados Unidos.

Una prevención adaptada a cada mujer

Actualmente, los programas de cribado del cáncer de mama siguen pautas generales, aunque el riesgo de desarrollar la enfermedad no es el mismo para todas las mujeres. En este contexto, la inteligencia artificial podría contribuir a diseñar estrategias de prevención más individualizadas, adaptadas a las características y necesidades de cada paciente.

La principal novedad es que el sistema no busca detectar un tumor que ya esté presente. Su función es analizar mamografías que han sido interpretadas como normales o benignas para estimar la probabilidad de que aparezca un cáncer de mama en los cinco años siguientes.

Patrones que no se aprecian a simple vista

Para realizar esta estimación, la herramienta estudia características del tejido mamario que pueden pasar desapercibidas durante una evaluación convencional. Además de analizar la densidad de la mama —la proporción de tejido glandular respecto al tejido graso—, examina patrones de textura que no siempre son perceptibles para el ojo humano.

La densidad mamaria es un factor de riesgo conocido, pero esta tecnología incorpora más información para elaborar una estimación estadística. De este modo, podría complementar los métodos actuales y ayudar a identificar a las mujeres que podrían beneficiarse de un seguimiento más específico.

Un avance prometedor, pero todavía con recorrido

Los resultados preliminares apuntan a que estos sistemas pueden mejorar la capacidad de predecir el riesgo futuro frente a los métodos habituales. Sin embargo, se trata de una herramienta de evaluación del riesgo, no de una prueba diagnóstica ni de una garantía de que la enfermedad vaya a desarrollarse.

El avance abre una nueva vía para mejorar la prevención del cáncer de mama y adaptar los programas de detección a cada mujer. A medida que la investigación avance, será importante validar estos resultados y determinar cómo integrar la tecnología en la práctica clínica.

La inteligencia artificial no sustituye las mamografías periódicas ni la valoración de los profesionales sanitarios, pero podría convertirse en un recurso útil para orientar una prevención más precisa y personalizada.


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