Vacaciones de lujo: alquilar una isla privada cuesta 300.000 euros al mes
¿Te imaginas pasar una semana de vacaciones en una isla privada frente a la costa de Amalfi? El plan existe, aunque está reservado para bolsillos muy, muy exclusivos: 300.000 euros por siete días, lo que equivale a unos 42.857 euros cada jornada.
La propiedad, situada en la isla de Isca, se presenta como un alojamiento pensado para vacaciones de lujo, celebraciones privadas y viajes familiares. La oferta incluye la villa completa y la propia isla, además de un equipo de profesionales encargado de atender a los huéspedes.
Y sí, entre los servicios anunciados también aparece un detalle tan cotidiano como un secador de pelo.
Un rincón privado con siglos de historia
Isca se encuentra frente a la costa de Amalfi, en la bahía de Nerano, dentro del municipio de Massa Lubrense, en Nápoles. La isla tiene unos 30.000 metros cuadrados y cuenta con una historia que se remonta a la época romana.
Durante décadas estuvo vinculada al conocido actor y dramaturgo napolitano Eduardo De Filippo, que la convirtió en uno de sus refugios personales junto al mar.
Además de sus paisajes y su carácter exclusivo, la isla conserva restos de una antigua villa romana, lo que añade un componente histórico a una propiedad que hoy se encuentra entre las propuestas vacacionales más lujosas de Italia.
De refugio de Eduardo De Filippo a isla de lujo
La propiedad cambió de manos en 2021, cuando los herederos de De Filippo la vendieron por 10,5 millones de euros a los empresarios de Positano Riccardo Ruggiti y Giacomo Cinque.
Desde entonces, Isca ha mantenido su carácter privado y se ha convertido en un destino pensado para quienes buscan algo más que una villa de vacaciones.
La vivienda principal cuenta con unos 390 metros cuadrados y capacidad para hasta 12 personas. A esto se suman jardines, terrazas, zonas exteriores y una piscina infinita con vistas al Mediterráneo.
Todo incluido… hasta cierto punto
El precio de 300.000 euros semanales permite disfrutar de un servicio prácticamente personalizado. La isla cuenta con tres personas de servicio residentes, disponibles durante buena parte del día, además de chef, camareros y personal de limpieza.
Los huéspedes también pueden participar en clases de cocina para aprender a preparar platos italianos como pasta, ñoquis o pizza.
Eso sí, no todo está incluido en la tarifa. Las actividades de buceo y snorkel, las excursiones en barco, las sesiones de yoga y los masajes tienen un coste adicional.
Porque cuando la estancia cuesta más de 42.000 euros al día, aparentemente todavía hay margen para añadir extras.
El precio del lujo
Si se divide el coste semanal entre las 168 horas que tiene una semana, la estancia sale a aproximadamente 1.785 euros por hora. Una cifra que obliga a disfrutar cada minuto… aunque probablemente quien pueda permitirse esta escapada no esté pendiente del reloj.
La propuesta es, en definitiva, mucho más que alojarse en una villa: supone tener una isla privada prácticamente a disposición de un grupo de huéspedes durante una semana, rodeados de historia, Mediterráneo y un servicio diseñado para que no haya que preocuparse prácticamente por nada.
Unas vacaciones difíciles de olvidar. Y también difíciles de pagar.
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