Tener una mascota puede mejorar nuestro bienestar
La relación entre personas y mascotas va mucho más allá del cariño. Según explica el veterinario y escritor Víctor Algra, convivir con un animal puede ayudar a reducir la sensación de soledad, la ansiedad y los niveles de agitación. En el caso de los perros, además, los paseos diarios favorecen la creación de rutinas y pueden facilitar las relaciones sociales con otras personas.
La explicación está en la oxitocina
Parte de estos beneficios tiene una explicación científica. Acariciar a un perro o un gato puede aumentar la oxitocina y reducir el cortisol, una hormona relacionada con el estrés.
Este contacto físico puede generar una mayor sensación de seguridad y confianza, además de favorecer la relajación del organismo. De ahí que pasar unos minutos junto a una mascota pueda resultar especialmente reconfortante después de un día complicado.
Sin embargo, los expertos también recuerdan que tener una mascota no puede considerarse un tratamiento médico en sí mismo. La convivencia con un animal implica responsabilidades y también puede suponer una carga económica y emocional, especialmente cuando aparecen problemas de salud.
Los perros también llegan a los hospitales
Los beneficios de este vínculo han llevado a hospitales y profesionales sanitarios a incorporar animales en determinadas terapias.
Un estudio realizado en el Hospital 12 de Octubre de Madrid analizó el efecto de la terapia asistida con perros en niños ingresados en la UCI y observó una reducción del dolor y la ansiedad. La presencia de los animales ayudaba a los pequeños a distraerse y a desconectar, aunque fuera durante unos momentos, del entorno hospitalario.
Los resultados apuntan a que este tipo de intervenciones pueden utilizarse como complemento a los tratamientos habituales, contribuyendo a crear espacios hospitalarios más humanos y agradables para los pacientes.
Los perros de asistencia también pueden desempeñar un papel importante en personas con autismo, ayudándoles a sentirse más seguras, ganar autonomía y reducir el estrés en lugares con muchos estímulos.
Un vínculo especialmente importante durante la infancia
La relación entre los niños y sus mascotas también puede aportar beneficios emocionales. Un vínculo estrecho con un animal se relaciona con una mayor empatía, una menor sensación de soledad y una mejor percepción de la calidad de vida.
Uno de los aspectos más importantes es que el animal ofrece compañía sin juzgar. Para un niño, saber que puede acercarse a su mascota y sentirse acompañado puede convertirse en una fuente de seguridad emocional.
Además, las mascotas forman parte de sus rutinas, responden a sus emociones y permiten mantener un contacto físico frecuente. Todo ello contribuye a reforzar un vínculo basado en la confianza y el afecto.
No todo depende de la raza
A la hora de seleccionar un perro para realizar terapia, Algra señala que no basta con fijarse en determinadas razas. Más importante que si es un labrador, un golden u otra raza concreta es el carácter y las características de cada animal.
Los perros destinados a estas funciones deben ser sociables, equilibrados, inteligentes y gozar de buena salud. También necesitan un seguimiento veterinario riguroso, con sus vacunas y desparasitaciones al día.
Porque el vínculo entre personas y animales también implica una responsabilidad: cuidar de su bienestar es una parte fundamental de los beneficios que aporta esta relación.
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Adorables criaturas
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