¿Se puede tener alergia al sol? Esto es lo que debes saber
Según explica la especialista en Alergología Mar Fernández Nieto, lo que popularmente llamamos alergia al sol engloba en realidad diferentes reacciones de la piel provocadas por la radiación ultravioleta. En algunos casos, estas alteraciones pueden incluso estar relacionadas con otros problemas de salud, por lo que es importante contar con un diagnóstico médico.
No todas las reacciones son iguales
Aunque estas alteraciones pueden compartir síntomas como el picor, el enrojecimiento o la aparición de lesiones, no todas tienen el mismo origen ni se manifiestan de la misma manera.
Una de las más frecuentes es la erupción polimorfa solar, que suele aparecer pocas horas después de la exposición y afecta especialmente a zonas como la cara y el escote. Es más habitual entre mujeres jóvenes.
Otra reacción es la urticaria solar, que provoca lesiones similares a pequeñas picaduras y puede aparecer incluso en zonas que no han estado directamente expuestas al sol.
También existe el prurigo actínico, una reacción más frecuente en personas de mayor edad y que puede provocar, además de una respuesta exagerada a la radiación, un engrosamiento de la piel.
Algunos medicamentos pueden aumentar el riesgo
El sol también puede interactuar con determinados medicamentos y provocar las conocidas como fotodermatosis secundarias. Estas reacciones pueden parecerse a una quemadura y, en algunos casos, llegar a producir ampollas.
Entre los medicamentos que pueden estar relacionados con este tipo de reacción se encuentran algunos antibióticos, diuréticos, antidepresivos y ansiolíticos. Incluso determinados antiinflamatorios de uso habitual pueden aumentar la sensibilidad de la piel frente al sol.
Por eso, antes de tomar cualquier medicamento y exponerse al sol, es recomendable consultar el prospecto y comprobar si puede producir fotosensibilidad.
¿Qué hacer si aparecen síntomas?
Cuando después de exponerse al sol aparecen rojez, hinchazón o picor, lo recomendable es consultar con un especialista en dermatología o alergología. Aunque en muchos casos se trate de una reacción cutánea sin mayor gravedad, es importante determinar exactamente qué está ocurriendo.
El tratamiento dependerá de cada caso. Entre las opciones que puede valorar el especialista se encuentran los antihistamínicos y, cuando existe una inflamación importante, determinados tratamientos con corticoides.
Pero, como ocurre con muchas reacciones relacionadas con el sol, la prevención sigue siendo la mejor herramienta.
Protección solar, también cuando el cielo está nublado
Utilizar un protector solar adecuado al tipo de piel, aplicarlo antes de la exposición y reaplicarlo varias veces durante el día son algunas de las principales medidas para reducir el riesgo.
Las personas especialmente sensibles pueden necesitar además limitar la exposición directa, utilizar ropa que proteja frente a la radiación ultravioleta y recurrir a factores de protección muy altos.
En definitiva, la próxima vez que aparezcan granitos, picor o rojeces después de tomar el sol, conviene no dar por hecho que se trata de una “alergia”. La piel puede estar reaccionando de diferentes maneras a la radiación solar y conocer la causa es el primer paso para saber cómo prevenirla y tratarla correctamente.
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