La luz roja y su impacto en el sueño
Cada vez más personas incorporan luces de tono rojo a su rutina nocturna para favorecer un sueño de mayor calidad. Los expertos explican qué beneficios puede aportar y qué dice la evidencia científica.
Dormir bien se ha convertido en una prioridad para muchas personas. En un momento en el que el uso de pantallas y la iluminación artificial forman parte del día a día, cada vez son más quienes buscan alternativas para mejorar la calidad del descanso. Entre las tendencias que más interés despiertan destaca el uso de la luz roja antes de acostarse.
Lámparas, bombillas e incluso dispositivos específicos con iluminación roja han comenzado a popularizarse entre quienes buscan crear un ambiente más relajante antes de dormir. Aunque no se trata de una solución milagrosa para el insomnio, algunos especialistas consideran que puede contribuir a preparar al organismo para el descanso cuando forma parte de una buena higiene del sueño.
¿Por qué la luz roja puede favorecer el descanso?
Nuestro cuerpo funciona siguiendo el llamado ritmo circadiano, un reloj biológico que regula funciones como el sueño, la temperatura corporal o la producción de hormonas.
Según diversos estudios, la exposición a la luz azul —emitida por teléfonos móviles, tabletas, televisores y algunos sistemas de iluminación LED— puede reducir la producción de melatonina, la hormona encargada de facilitar el sueño.
La luz roja, en cambio, emite una longitud de onda diferente y tiene un impacto mucho menor sobre la secreción de esta hormona. Por este motivo, algunos expertos consideran que utilizar una iluminación cálida o roja durante la última hora del día puede ayudar al organismo a interpretar que es el momento de descansar.
Una ayuda para crear un ambiente relajante
Además de su menor interferencia con la melatonina, la luz roja genera una sensación ambiental más tenue y agradable, lo que favorece la relajación antes de acostarse.
Muchos usuarios utilizan este tipo de iluminación mientras leen, practican meditación o realizan ejercicios de respiración antes de dormir, sustituyendo las luces blancas intensas que suelen mantener al cerebro en estado de alerta.
Los especialistas recuerdan que el descanso depende de numerosos factores, pero crear un entorno tranquilo y con poca estimulación lumínica puede contribuir a conciliar el sueño con mayor facilidad.
¿Qué dice la ciencia?
La investigación sobre los efectos de la luz roja continúa avanzando. Algunos estudios apuntan a que este tipo de iluminación podría favorecer el descanso y mejorar determinados aspectos relacionados con la calidad del sueño, aunque la evidencia científica todavía es limitada y los resultados no son concluyentes.
Los expertos coinciden en que la luz roja, por sí sola, no sustituye a unos hábitos saludables de descanso ni constituye un tratamiento para los trastornos del sueño.
Consejos para dormir mejor
Más allá del tipo de iluminación, los profesionales de la salud recomiendan mantener una rutina constante para favorecer un sueño reparador. Entre las principales recomendaciones destacan:
Evitar el uso de pantallas al menos una hora antes de acostarse.
Mantener horarios regulares para dormir y despertarse.
Dormir en una habitación oscura, silenciosa y con una temperatura agradable.
Reducir el consumo de cafeína y bebidas estimulantes durante la tarde.
Practicar técnicas de relajación antes de ir a la cama.
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